Sin novedades
Pocas cosas nuevas os voy a poder contar hoy, son las 16h de la tarde y de momento ha sido un dia bastante normal dentro de lo emocionante que es ya de por sí levantarse cada dia a 9000 km del sitio donde has pasado el 99% de tu vida. Le estoy cogiendo el gustillo a esto de vivir fuera de casa y más ahora que empiezo a captar una milésima parte de lo que se me dice en chino. Podría decirse que empiezo a ver una lucecita al final del túnel.
Como ya os conté ayer la Universidad se prepara para recibir a los inspectores, todo está lleno de flores, plantas y están limpiando hasta el último rincón que dicho sea de paso falta le hacía. La pena es que solo se pongan las pilas en ocasiones como esta, si dia a dia hicieran un mínimo mantenimiento de las instalaciones la Universidad siempre tendría un gran aspecto. No entiendo, aunque no es de extrañar, la mentalidad de los chinos en muchos aspectos. Por ejemplo, se esmeran en poner flores hasta en el último rincón, pero ya os digo yo que el lunes, cuando los inspectores se hayan ido ya no habrá ni una flor y todo volverá al estado anterior, es decir a la desidia habitual, pero lo peor de todo es que no volverán a pasar el mocho hasta el año que viene cuando los inspectores vuelvan a venir. Lo que tendrian que hacer estos inspectores es venir por sorpresa, de sopetón, y no fijarse tanto en si las flores son bonitas o no y preguntar a los alumnos que piensan de la universidad y si se sienten cómodos, así es como tendría que evaluarse una universidad, preguntando a sus principales usuarios, los alumnos. Ahora no os vayáis a pensar que esto está sucio, en la calle no verás ni un papel en el suelo, ni tan solo una boñiga de perro ya que en la ciudad hay un escuadrón inmenso de barrenderos, barren incluso las carreteras, pero solo barren. A lo que yo me refiero es que no hacen un mantenimiento de las instalaciones. Las fachadas de los edificios se ven cubiertas de polvo, en todos los sitios que entras, a no ser que sea nuevo, notas que le falta una mano de pintura y asi en todo. Aún asi esta ciudad me gusta y nuestra Universidad también, lo mejor sin duda son sus habitantes.
Caminando por Chengdú nos sentimos observados, notas en sus ojos curiosidad hacia nosotros y de hecho hay gente que no puede contenerse y directamente nos para y empieza a hacernos preguntas. No es extraño que de golpe y porrazo te pidan el número de teléfono para quedar y poder practicar el inglés. De entrada para los chinos cualquier extranjero blanco es norteamericano, o como ellos dicen meiguó rén. Guó es país, mei significa guapo y rén pueblo, y no van desencaminados, casi siempre los extranjeros que nos encontramos son norteamericanos. Ellos se denominan Zhongguó rén, zhong significa centro, o lo que es lo mismo país del centro. Cuando les decimos que somos españoles alucinan un poco, vete tu a saber que idea tienen de como son los españoles, debemos ser de los pocos que hay en Chengdú por no decir los únicos. La verdad es que yo no paso por el arquetipo del típico español, sin ir más lejos en el aeropuerto de Amsterdam se me dirijían en holandés, con eso os lo digo todo. También es muy normal que vayas caminando tan tranquilamente y oigas HELLO!! seguido de unas risas pero en ningún momento se hace pesado, son bastante graciosos y muy buena gente, siempre te estan sonriendo. En resumen que me gusta vivir aquí y me siento cada dia más cómodo en el país del centro, aunque sea un bicho raro.
















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